Cómo rediseñar un dato plano hasta convertirlo en un sistema que ayuda a miles de conductores a decidir bajo incertidumbre.
Comercial, laboral, residencial, con portería, sin datos. Cada tipo de ubicación tiene su propia lógica de "¿puedo entregar aquí ahora?".
Y encima de eso, había dos operaciones paralelas: MLP (drivers afiliados en última milla) y Flex (drivers propios, entrega same-day). Mismo problema conceptual, contextos operativos distintos.
Empezamos en MLP (última milla con drivers afiliados). Cuando el piloto funcionó, escalamos a Flex (operación propia, entrega same-day). En ambos casos el diagnóstico inicial del equipo fue el mismo.
"Si mostramos el horario de cierre, el driver planifica mejor y no llega cuando está cerrado." La solución parecía evidente.
El 51% de paradas comerciales no tenía horario cargado. Del 49% que sí tenía, solo algunos eran confiables. El buyer solo podía cargar horarios de corrido o 24h. Los que tenían portería no sabían si la portería recibía 24h o solo en ventanas limitadas.
El horario dejó de ser un dato plano. Pasó a ser una señal contextual que combina tipo de ubicación, momento del día, calidad del dato y tipo de operación — y se traduce a un mensaje que el driver puede accionar sin pensar.
Tres ejemplos de mensajes que el driver ve en la app, derivados del sistema. La copy no se escribe por pantalla: se deriva de la combinación tipo de ubicación + estado temporal + calidad del dato.
Ningún sistema se diseña sin tensiones. Estas son las tres que tuve que resolver con el equipo de producto y engineering.
Mejor información operativa → mejores decisiones en terreno → mayor éxito de entrega. No fue una mejora cosmética. Fue validar que el diseño de información, cuando se hace bien, mueve la métrica que a producto le importa.